Del Desconsuelo a la Esperanza
- Nelson Castro Alarcón
- 25 ago 2023
- 2 Min. de lectura

Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mi clamor? Dios mío, clamo de día, y no respondes; Y de noche, y no hay para mí reposo. Pero tú eres santo, Tú que habitas entre las alabanzas de Israel. Salmos 22:1-3
En el universo de los salmos, el Salmo 22:1-3 se presenta como una expresión profundamente conmovedora de los sentimientos humanos de desesperación y búsqueda de Dios en medio de la aflicción. Este pasaje, que comienza con las profundas palabras "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?", encapsula la gama de emociones que cualquier persona puede experimentar en momentos de adversidad.
El primer verso del Salmo 22 arroja una mirada valiente y franca a los momentos de la vida en los que nos encontramos perdidos y a la deriva, sintiendo que Dios está distante. ¿Por qué te encuentras lejos cuando clamo, y mis palabras de auxilio no pueden alcanzarte?, pregunta el salmista. Esta interrogante, plena de angustia, refleja la profunda necesidad humana de encontrar consuelo en una presencia divina en medio de los desafíos más abrumadores.
A medida que avanzamos al segundo verso, la imagen se torna aún más vívida. El salmista describe sus días de angustia, sus noches sin consuelo, evocando una sensación de oscuridad y soledad que todos hemos sentido en algún momento. La imagen de un individuo reducido a un gusano, despreciado y rechazado por la humanidad, resuena con aquellos momentos en los que nuestra propia dignidad parece estar en juego debido a las circunstancias adversas que enfrentamos.
Sin embargo, el Salmo 22 no se detiene en la desolación. El tercer verso marca un giro en la narrativa, una inflexión hacia la esperanza y la confianza en Dios. Aquí vemos cómo el salmista se aferra a la historia de los antepasados, recordando que, en su tiempo de angustia, ellos clamaron a Dios y fueron escuchados. Este recuerdo actúa como un faro de esperanza en medio de la oscuridad presente. Aunque el sufrimiento puede ser aplastante, la fe en la fidelidad pasada de Dios brinda la certeza de que no estamos abandonados.
La belleza del Salmo 22:1-3 radica en su honestidad cruda y en su capacidad para resonar con la experiencia humana en todos sus matices. A través de estos versículos, somos recordados de que incluso en medio de la desolación más profunda, hay espacio para la esperanza. Las dudas y los cuestionamientos pueden coexistir con la fe y la confianza en un Dios que ha sido fiel a lo largo de la historia.
En última instancia, el Salmo 22 nos insta a abrazar nuestra vulnerabilidad, a expresar nuestros temores y dudas sin reservas. A través de esta expresión sincera, podemos encontrar una conexión más profunda con Dios y permitir que la esperanza florezca incluso en los lugares más oscuros de nuestra vida. Como el salmista, podemos aprender a transformar nuestros lamentos en un canto de confianza en el Dios que nos escucha, nos sostiene y nos guía a través de todas las circunstancias de la vida
Puedes dejar tus comentarios aquí. Bendiciones