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En medio de las aguas y el fuego


En medio de las aguas y el fuego

"Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti." Isaías 43:2


En nuestra travesía por la vida, nos encontramos en ocasiones con mares agitados y ríos turbulentos que desafían nuestra fortaleza y firmeza. En esos momentos, las palabras del profeta Isaías en el capítulo 43 nos brinda una perspectiva profundamente reconfortante y enriquecedora. Isaías nos recuerda que, a pesar de las dificultades que enfrentamos, no estamos solos. Dios camina junto a nosotros en cada paso de nuestro viaje, guiándonos y sosteniéndonos con su amor inquebrantable.


Para entender el contexto de este capítulo, es importante saber que en el siglo VIII a.C., el Reino de Israel (al norte) y el Reino de Judá (al sur) estaban experimentando tensiones políticas y conflictos con naciones vecinas, como Asiria y Babilonia. En el año 722 a.C., el Reino de Israel fue conquistado por los asirios y una parte importante de su población fue deportada y otra reemplazada. Más tarde, en el año 586 a.C., el Reino de Judá también fue conquistado, esta vez por los babilonios bajo el mando de Nabucodonosor II, Jerusalén fue destruida y muchos judíos fueron llevados al exilio en Babilonia.


En esta oportunidad Isaías se dirige a los judíos exiliados en Babilonia y les ofrece un mensaje de consuelo, esperanza y redención. En este capítulo, Dios les recuerda su amor y cuidado por Israel a lo largo de la historia y les promete que los traerá de regreso a su tierra. Dios les asegura que, aunque estén pasando por dificultades y desafíos, Él está con ellos y los protegerá.


En nosotros las palabras de Isaías 43:2 también encienden una llama de esperanza en el corazón. Nos recuerdan que las pruebas y los desafíos que enfrentamos no son señales de abandono, sino oportunidades para crecer y fortalecernos. Así como una corriente no puede arrastrar a un árbol profundamente enraizado, las dificultades no pueden derribarnos cuando nuestra fe y confianza en Dios son nuestras raíces.


En el versiculo 19, Isaías nos invita a dejar atrás las preocupaciones del pasado y a abrazar la nueva obra que Dios está haciendo en nuestras vidas: "He aquí, yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad."


Esta promesa nos desafía a soltar las cadenas del pasado y a mirar con expectación hacia el futuro. Nos inspira a confiar en que, incluso en los momentos de mayor sequedad y desolación, Dios tiene el poder de traer renovación y restauración a nuestras vidas.


Así como el pueblo de Israel experimentó el poderoso acto de Dios al cruzar el Mar Rojo, también nosotros podemos atravesar nuestras propias aguas turbulentas con la certeza de que Dios está con nosotros. Cuando enfrentemos desafíos, recordemos que no estamos solos en este viaje. Dios está presente en cada minuto, fortaleciéndonos y sosteniéndonos mientras trazamos nuestro camino.


Dios nos invita a abrazar la fe en medio de las adversidades, a confiar en su amor inquebrantable y a tener la valentía de avanzar hacia lo nuevo que Él tiene preparado para nosotros. Al cruzar las aguas y los fuegos de la vida, podemos descubrir un profundo sentido de propósito y un amor divino que nos guía en todo momento. Dios esta a tu lado, no temas.

 
 
 

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